Kelly con velas rezando en convento primer plano. Queen Kelly scaled

LA REINA KELLY (Queen Kelly, 1929) de Erich von Stroheim

La reparación del pasado. La reina Kelly.

El historiador Kevin Brownlow no paró hasta que consiguió reunir copias repartidas por todo el mundo para “armar” el montaje definitivo o más acertado sobre el Napoleón de Abel Gance. Aquella epopeya histórica grandilocuente de desmesurada ambición que no llegó a concluirse como hubiera deseado el magnífico director francés. Demasiados obstáculos a sortear. Demasiado derroche de dinero para la producción, que tuvo que tomar una drástica decisión paralizando un proyecto de muchas horas de metraje y muchos episodios.

Napoleón llegaba a escasas pantallas en 1927 algo alicortada, pero enorme a la vez; desplegando un formato visual inusitado hasta la fecha, que fue más grande que el propio cine física y simbólicamente. Gance quedaría malparado para siempre y añoraría regresar de forma empecinada al Napoleón que deseaba fervientemente. Años después, Brownlow pasó décadas de esfuerzo y empeño para reparar una de las injusticias más grandes de la historia del cine. Pudo ser por fin en 1979, siguiéndole una restauración en 2016 y otra reconstrucción de la versión Apolo durante 16 años por parte de la Cinémathèque française, estrenada en 2024 y provista de una calidad inconmensurable a nivel visual y musical.

La reina Kelly (1929) posee varias similitudes con la obra maestra de Abel Gance. Representó la última gran obra de un director avanzado, innovador y ambicioso al otro lado del Atlántico, en pleno despegue de Hollywood, aunque se vio envuelta en la antesala a la llegada del sonido –que la dejó malherida–, así como sufrió también problemas graves con la producción, formada por Gloria Swanson y su pareja Joseph P. Kennedy (padre del presidente de EEUU). Retomaré estos avatares más adelante.

Cartel de la restauración de 2025 en 4K de La reina Kelly (Queen Kelly) de Erich von Stroheim, estrellamillansanjuan.es

Después de su paso por la sección de clásicos en el Festival de Venecia de 2025 con un “lavado de cara” (debido a una restauración en 4K de Milestone Films y un montaje que añade más contenido a la anterior de 1985), llega a España de la mano de la distribuidora LOST & FOUND. La reina Kelly podrá verse en diferentes puntos de España, entre los que destaco los del mes de octubre: Círculo de Bellas Artes (Madrid), Filmoteca de Andalucía (Córdoba), Filmoteca de Cantabria (Santander), NUMAX (Santiago de Compostela) Filmoteca de Catalunya (Barcelona).

En noviembre y diciembre seguirá su camino por la Filmoteca Vasca, Cineclub Calle Mayor (Palencia), Cineclub Chaplin (Cuenca) a las que seguirán sin día concreto aún la Filmoteca Valenciana, Cines Casablanca (Valladolid) o la Filmoteca de Albacete.

Como aquel joven Bronwlow de los 60, en los 80 un chico de 26 años llamado Dennis Doros, se propuso resucitar La reina Kelly de forma obsesiva trabajando hasta altas horas de la madrugada en un remontaje, tras la decisión de la empresa para la que trabajaba, Kino International (más tarde Kino Lorber, responsable de la difusión internacional de multitud de películas mudas, clásicas e independientes), que adquirió los derechos con mucha dificultad.

La idea de Doros iba más allá que la de su empresa Kino. Deseaba montar juntas la versión de Gloria Swanson (1931), productora y protagonista de la película y la parte eliminada de África que tanto desagradó a la actriz, descubierta en 1963 por Henri Langlois, para sorpresa de muchos, por creerse totalmente perdida. Así, puso toda su energía durante meses para alumbrar en 1985 un montaje con un final distinto al de Swanson que compensaba las décadas de polvo sobre La reina Kelly, después de un estreno maltrecho en Europa y nunca en EEUU por deseo de Stroheim, siendo considerada una película maldita, añorada y vilipendiada a la vez. Más de cincuenta años después, por fin el público podría disfrutar de esta versión más completa de la que en Los Angeles Times, el crítico Kevin Thomas opinó: «La restauración de 96 minutos de Doros, que incorpora fotogramas y títulos explicativos, es tan minuciosa y tiene un ritmo tan hermoso que la película resulta una experiencia sorprendentemente satisfactoria e incluso significativa». Más de cuarenta países pudieron disfrutar de ese nuevo montaje, recaudando muchísimo dinero.

Encuentro Kelly y Wolfram en el campo. La reina Kelly (Queen Kelly) de Erich von Stroheim, estrellamillansanjuan.es

Kelly en su encuentro con Wolfram en el paseo con las monjas por el campo. Aquí Stroheim tendrá el atrevimiento de incluir la caída de su ropa interior y lanzarla a la cara del príncipe.

Wolfram seductor con Kelly en el palacio. La reina Kelly (Queen Kelly) de Erich von Stroheim, estrellamillansanjuan.es

Volvamos al pasado y a los avatares en la producción de esta accidentada película. Erich von Stroheim, que ya gozaba de una fama de excéntrico y problemático en sus anteriores películas –donde tuvo que ser relevado por su carácter indómito, efervescencia creativa, capacidad de perfeccionismo, ambición desmesurada y acostumbrado a gastar muchísimo–, veía tambalear una carrera realmente magistral e innovadora. Pero Gloria Swanson –que se pasaría a la producción después de una gran carrera en la actuación–, Kennedy y la distribución de United Artists, confiarían, no sin recelo, en este proyecto (la misma actriz reconocería durante el rodaje que sabía que no llegaría a buen puerto), ya que prometía ser un bombazo.

El guion del mismo director llamado The Swamp (el pantano) sería adaptado, pero Stroheim aceptó a regañadientes cambiar el título por La reina Kelly, menos oscuro y popular. El ritmo de rodaje y el ambiente eran positivos. Stroheim ideaba un mundo irreal en un reino inventado de Europa en el que daba rienda suelta a su imaginación creando con su equipo decorados lujosos, de un barroquismo bellísimo y atemporal que cristalizan en una cinta muy estilizada. Después de tres meses y habiendo rodado menos de la mitad del metraje (él quería que durara casi cuatro horas) a Swanson se le acabó la paciencia. Y el dinero. Stroheim no reparaba en gastos y la productora iba a entrar en quiebra (unido a que la actriz y productora se enteraría después que el capital aportado por Kennedy fue un préstamo, no una inversión, viéndose completamente sola para afrontar tal aventura venida a pique).

Cuesta creer que Gloria Swanson aprobara un guion donde su personaje acabaría en un burdel inhóspito en la África alemana y que demostrara su enfado cuando se empezó a rodar esa parte que vira hacia lo sombrío y la peor condición humana. En esa fase dio por terminada la producción y despidió a Stroheim. La película quedaba inconclusa, debido a que el director quería dilatar esa parte en tierras africanas, añadiendo un contraste de guion y, sobre todo estético, diametralmente opuesto a la parte en el palacio europeo.

Kelly rezando entre la luz de las velas para volverse a encontrar con Wolfram. La reina Kelly (Queen Kelly) de Erich von Stroheim, estrellamillansanjuan.es

Kelly rezando entre la luz de las velas para volverse a encontrar con Wolfram. Después él la secuestrará provocando un incendio en el convento para seducirla. ¿Otro trofeo os es amor?

La reina Regina y Wolfram en una cena multitudinaria. La reina Kelly (Queen Kelly) de Erich von Stroheim, estrellamillansanjuan.es

La reina Regina y Wolfram en una cena multitudinaria.

Gloria Swanson también sabía que el código Hays no dejaría pasar episodios demasiado eróticos y provocadores acostumbrados en Stroheim (un enfant terrible para la industria) y menos en la parte del burdel, que adquiere un tono demasiado sórdido, hasta desagradable para un público potencial que no iba a aceptar ese espacio en una historia a priori, de cuento de hadas. Las presiones del éxito inminente del cine sonoro tampoco lo pusieron fácil, planteándose incluso introducir algún elemento sonoro en la película, que finalmente se descartó. Se haría un comunicado en el que se explicaba que una película no sonora ya no tenía sentido, pero aún otras muchas sí tendrían éxito en 1929.

La reina Kelly estaba tocada de muerte desde el mismo momento de su comienzo, predestinada a un gran batacazo financiero del que casi no se recuperó Swanson. Para lograr de todas formas sacar algún ingreso, la actriz contrató a varios directores para terminar como pudieran el desastre y a la editora Viola Lawrence para dar forma al numeroso contenido filmado. En 1932 vería la luz una película salvada in extremis, un artefacto extraño casi sin dueño y con un final muy distinto al de Stroheim, con el suicidio de la protagonista.

Seducción de Wolfram a Kelly después de raptarla. La reina Kelly (Queen Kelly) de Erich von Stroheim, estrellamillansanjuan.es

Seducción de Wolfram a Kelly en la cena después de raptarla del convento. La reina Kelly (Queen Kelly) de Erich von Stroheim, estrellamillansanjuan.es

Cualquier cinéfilo sabe de la historia de Sunset Boulevard (El crepúsculo de los dioses, 1950) de Billy Wilder y un sorpresivo reencuentro y confluencia entre Gloria Swanson, Erich von Stroheim y su reina Kelly. Billy Wilder, aconsejado por un director venido a menos, deja que el extracto de cine mudo “glorioso” que Norma Desmond enseñe a su apuesto guionista sea la parte del rezo en el convento de La reina Kelly. Magnífica, calculada y ácida decisión de Stroheim que elevó la película que le hirió de muerte.

Ahí estaba, haciendo de mayordomo irónicamente de la actriz que representó la gloria pasada de un cine caduco y que fue en la realidad la productora que cercenó su último proyecto mudo y megalómano. En realidad, la relación entre ellos era de mutuo y respeto y la aparición de ese extracto luminoso puso el foco en esa película maldita e inédita en EEUU, revitalizándola hasta conseguir el estreno del montaje de Swanson en 1957. Nunca es tarde. Y precisamente ese hecho despertó décadas más tarde el interés de más personas, entre ellas de Dennis Doros, que no paró hasta dejar a “su hija” en el lugar que merecía.

Milestone, de Doros, adquirió los derechos en 2015 e impulsó así una nueva reconstrucción debido a la noticia ocultada durante cuarenta años de que la George Eastman House contenía tres copias en nitrato y tomas descartadas, además de dos escenas que nunca habían formado parte de ninguna versión. Fue así como la copia que ahora se distribuye alcanza una dimensión colosal. Además de por la calidad visual tras la digitalización, por la inclusión de fotogramas explicativos al final, intertítulos nuevos, algún boceto de storyboard y escenas inéditas. Dando lugar a un trabajo meticuloso, bello, excesivo, barroco y obsceno a la vez. Una película de un atrevimiento insólito en ese tiempo, concebida con una narración innovadora y vanguardista que se adelantaba a su tiempo y que pone encima de la mesa la calidad que atesoraba Erich von Stroheim. Un cine cáustico con la aristocracia, desmedido, hasta incómodo por su inmersión en terrenos resbaladizos que pudieron con él. Hoy en día se puede disfrutar de su montaje detenido en las escenas de cortejo, de la sordidez de la parte lóbrega de las prostitutas del burdel donde acude Kelly a ver a su tía moribunda, o el montaje alternado y dinámico de las aventuras del príncipe Wolfram con sus prostitutas (de verdad lo eran), mientras lo espera celosa su prometida, la reina Regina.

Latigazos de Regina a Kelly para expulsarla del palacio.

Muy destacable resulta la descripción visual de su personaje con planos detalle de un libertinaje con el libro que lee, sus malos hábitos o la droga que toma para dormir; al igual que los detalles del malévolo y sifilítico Jan, casi caricaturesco con ese aspecto desagradable, sus muletas y pistola amenazante, con el que se tiene que casar Kelly a la fuerza. Pero, si hay alguien que brille en esta historia, además de la perfecta iluminación de la película, son los enormes y expresivos ojos de Gloria Swanson, pasando por una joven y desvalida huérfana, a pesar de contar ya treinta años, de la que se enamora perdidamente el libertino Wolfram, tras encontrarla en un paseo por el campo junto a las monjas del convento. En la memoria quedará la escena provocadora y ácida de los latigazos de Regina a Kelly, persiguiéndolas con la cámara por el palacio para echarla en mitad de la noche antes de su primer intento de suicidio.

Hay muchos casos de películas abandonadas por multitud de razones. La citada en el inicio de Napoleón, pero también está L’Atalante de Jean Vigo, Pasazerka de Andrezj Munk, Lost Horizon de Frank Capra, The River de Frank Borzage, Greed del mismo Stroheim, A Santanotte de Elvira Notari, entre muchos otros ejemplos. Películas convalecientes y resucitadas con la misma energía y empeño de sus directores en su tiempo por personas e instituciones destinadas a descubrir, preservar, conservar y restaurar joyas inencontrables o deterioradas para que sigan en circulación y permanezcan vivas, compensando décadas de silencio. Oficios indispensables en una industria que sigue mirando al pasado felizmente para aquellos que amamos la etapa muda o clásica.

Boda obligada de Kelly y Jan en África. La reina Kelly (Queen Kelly) de Erich von Stroheim, estrellamillansanjuan.es

Boda obligada en África de Kelly y el pérfido Jan ante su tía moribunda por la que heredará un burdel.

Mirada de horror en la boda de de Kelly con Jan en África. La reina Kelly (Queen Kelly, 1929). Erich von Strohei. estrellamillansanjuan.es

Foto de Gloria Swanson. La reina Kelly (Queen Kelly) de Erich von Stroheim, estrellamillansanjuan.es

NOTICIAS DE PRENSA DEL MOMENTO ACERCA DE QUEEN KELLY.

exhibitorsherald Entrevista Swanson

Entrevista a Gloria Swanson. ¿Por qué no terminó Queen Kelly?

filmdaily Publicidad Queen Kelly

Publicidad Queen Kelly.

motionpicture Publicidad Queen Kelly

Publicidad Queen Kelly.

motionpictureher Exportacion Queen Kelly

Exportación de Queen Kelly a mercados extranjeros por su problemática.

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Entrevista a Gloria Swanson sobre las vicisitudes de Queen Kelly.

 

Estrella Millán Sanjuán.

etsrellamillansanjuan.es

 

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