ANNA-LIISA (1922) de Teuvo Puro y Jussi Snellman
La influencia literaria y feminista de Minna Canth. Anna-Liisa
Si pensamos en el cine contemporáneo finlandés nos resultan tremendamente conocidos Aki Kaurismäki o Klaus Häro. Sobre todo el primero con ese cine incombustible y singular tan internacional. Cuando pensamos en cine mudo nórdico, la primera imagen que nos viene es la de películas seminales suecas de Sjöström o Stiller y danesas de Christensen, Blom y Dreyer, por citar los que gozan de más reconocimiento; dos de las industrias más potentes de principios de siglo en Europa junto a Francia. Sin embargo, el cine se abrió camino a principios del siglo XX también por Noruega y Finlandia, aunque en sus inicios dependieran de la alargada sombra de Suecia o sufrieran la censura del imperio ruso respectivamente. Sin embargo, estos dos países se propusieron crear un cine con identidad propia, a pesar de su incipiente y débil industria, pero sí abrazada por la singularidad de sus paisajes, acudiendo a la literatura y cultura locales, si bien, la influencia del modelo sueco y conexiones con este país son evidentes.
Por consejo de Kari Glödstaf (a raíz del visionado aislado de una muda finlandesa), especialista finlandés en cine mudo, escritor, director del Festival de cine mudo de Forssa y restaurador de cine, he visto varias películas de ese periodo, decidiéndome a escribir sobre Anna-Liisa, además de por sus méritos visuales, por el trasfondo feminista que subyace y declara abiertamente. Para los que conozcan esta etapa del cine de Finlandia o quieran comenzar a verlo, detallo las películas que llevo vistas hasta la fecha, no descartando seguir más adelante. Son las siguientes: Ollin oppivuodet (Los años escolares de Olli, 1920) de Teuvo Puro, Koskenlaskijan morsian (La novia del leñador, 1923) de Erkki Karu, Nummisuutarit (Los zapateros del pueblo, 1923) de Erkki Karu también, la comedia Kun isällä on hammassärky (Cuando papá tiene dolor de muelas, 1923) de Erkki Karu, una sobre JJOO, Polyteekkarifilmi (Película politécnica, 1924) de Adolf Lindroos y Meren kasvojen edessä (Frente al mar, 1926) de Teuvo Puro. Quizá me decida a escribir sobre alguna película más, pues tienen bastante nivel y conforman un buen corpus representativo del cine de Finlandia.

Polyteekkarifilmi (Película politécnica, 1924) de Adolf Lindroos. Estación Central de Helsinki.
Anna-Liisa fue una película de Teuvo Puro y su codirector, el director que consiguió ser pionero en rodar una ficción (Ollin oppivuodet) después de la independencia del Imperio Ruso en 1917 estando desde 1809 como Gran Ducado del mismo. El cine sueco de la edad de oro era muy valorado en Finlandia, mucho más que lo que se importaba de EEUU, que llegaba muy tarde, u otras cinematografías europeas de primera. Películas sobresalientes como Herr Anges pengar (El Tesoro de Arne, 1919) llegaban muy pronto y gozaban de mucho éxito entre el público, trasmitiendo un sentimiento cultural, paisajístico y etnográfico íntimamente relacionado con Finlandia.
Según puedo leer en el magnífico artículo del investigador Jaako Seppälä (2017): Siguiendo el modelo sueco: La naturaleza transnacional del cine nacional finlandés a principios de la década de 1920, nos dice: “El público finlandés disfrutó sin duda de las comedias estadounidenses y las películas policíacas alemanas, pero sentía una conexión especial con la época dorada del cine sueco, sobre todo con las obras dirigidas por Mauritz Stiller. Incluso se llegó a señalar que Sången om den eldröda blomman (La canción de la flor escarlata, 1919) y Johan (1921) eran en realidad películas finlandesas, aunque se hubieran rodado en Suecia con financiación y talento suecos. Ambas películas se basan en novelas finlandesas consagradas, escritas por Johannes Linnankoski y Juhani Aho, respectivamente. Stiller era considerado un compatriota, ya que había nacido y crecido en Finlandia y, por lo tanto, conocía bien el país”.
Los directores que pertenecían a la importante productora Suomi-Filmi (anteriormente Suomen Filmikuvvamo), se propusieron crear un cine finlandés con esencia nacional, que representara una identidad nacional y favoreciera la sensación de unidad después de la independencia con Rusia y una reciente guerra civil. De ahí que surgiera un cine finlandés esencialista con raíces en la literatura, pintura paisajística, fotografía y teatro. Fue así como surgieron películas como Kihlaus (1921) y la que nos ocupa, Anna-Liisa (1922). Acudir a las raíces culturales y literarias se hizo imprescindible para asentar la esencia finlandesa ante la invasión de cine de importación, destinado a que el público se viera reflejado y se interesara por las tradiciones y lo costumbrista. Pero esa tendencia a hacer del cine un espacio artístico vino asimismo como consecuencia de la imitación del modelo francés (Films d’Art) y alemán, para equipararlo al teatro, considerado como “alta cultura”. Todo eso unido a las imposiciones del gobierno que, con su afán recaudatorio y ninguna ayuda financiera, presionaron a los directores para que sus películas fueran consideradas arte ante los impuestos que debían pagar. Según escribe el citado Jaako Seppälä: “Desde 1921, las películas se clasificaron en dos categorías impositivas: películas de ciencia y arte (impuesto del 20%) y otras películas (impuesto del 30%)”.

Logotipo de SUOMI-FILMI. Principal productora y distribuidora de Finlandia.

Casa de la familia de Anna-Liisa al inicio de la película.
Así, Anna-Liisa buscó una legitimización dentro de la alta cultura y está basada en la obra teatral homónima de Minna Canth escrita en 1895, una escritora de gran arraigo en Finlandia (teniendo un día de la igualdad dedicado a ella), considerada la gran pionera en la escritura de obras de teatro en finés, que contribuyó a consolidar la cultura finlandesa. Además, unas de sus grandes aportaciones y compromisos fueron una firme defensa de los derechos de las mujeres y las causas sociales, que la colocaron como la impulsora de un protofeminismo que se vio reflejado en su obra. Sobre todo, en Anna-Liisa, relato basado en hechos reales que ella mismo observó en mujeres de su tiempo, sometidas a un sistema castrador de las libertades femeninas.
Estamos ante una chica (Anna-Liisa) de ámbito rural que tiene una relación con un trabajador de la granja, Mikko, del cual que se queda embarazada. Tras la marcha de él a buscar otro tipo de trabajo, se deshace de su hijo ilegítimo, enterrándolo en el bosque, cargando para siempre con la culpa y con una información que comparte con la madre de Mikko, la intrigante Husso. La película expone la opresión tan enorme habida sobre la mujer en esos años, que se veían obligadas a cometer un delito antes que exponerse a la sociedad incumpliendo normas morales al tener relaciones prematrimoniales. La obra tiene más versiones: una de 1911 (perdida por problemas de revelado en Dinamarca), la de 1945 y una televisiva de 1988.
La película deja muy claro el respeto a la obra original de Minna Canth, copiando los extractos en los numerosos intertítulos que marcan la película. Si bien Anna-Liisa cuenta con una factura visual fabulosa, ese débito literario la lastra un poco, pues la fluidez de la narración visual se ve interrumpida más de lo que necesitaría. Quizá algunos menos harían que se disfrutara mucho más, ya que lo que cuenta con la imagen es verdaderamente locuaz per se.
Los paisajes que tanto representó el cine sueco tienen sus ecos en el finlandés –en una industria poco potente económicamente, su bello y único paisaje constituía un puntal muy fuerte para competir con otras cinematografías–, no sólo como un mero decorado natural, sino como otro personaje que rodea la angustia de la protagonista, que ejerce un sometimiento sobre ella o que utiliza para un intento de suicidio. La mujer rural en esos años padecía de una mínima consideración social, temática muy recurrente en el cine mudo de multitud de países, en el que las violaciones, la falta de trabajo, los embarazos o los abortos clandestinos estaban a la orden del día. Una cinematografía tan cercana como la sueca o la noruega están pobladas por madres solteras que no pueden sostener a sus hijos, que los dejan huérfanos con su muerte, como en la noruega Fante-Anne (1920) de Rasmus Breistein y que deben luchar para no sufrir una existencia penosa.


Mikko en su recuerdo con su rabajo como leñador en el río.
Anna-Liisa sufre constantemente, aunque se vaya a casar próximamente con Johannes. La vuelta de Mikko, que ha trabajado como leñador en un río (un guiño a La canción de la flor escarlata), hace que se precipite la desgracia, pues también quiere casarse con ella. Ante su negativa, la amenaza junto a su madre en revelar la verdad sobre el asesinato del bebé a toda la comunidad. La protagonista se ve constantemente presionada y sin salida. Con un compromiso matrimonial que no la satisface del todo, y el dilema de irse con Mikko para que no salga a la luz su secreto y la juzguen. Nos hallamos ante un personaje femenino privado de libertad, coaccionado y sin futuro. Sin margen de maniobra. Simbolizando la presión cultural y social sobre la mujer en el s. XIX, relegándola a un nivel totalmente inferior respecto al hombre.
Teuvo Puro y su equipo consiguen una obra de altura en su plasticidad visual, consiguiendo atrapar la luz de la naturaleza, la fuerza del bosque o de los lagos, así como unas composiciones de plano memorables. El plano inicial de Anna-Liisa trabajando el hilo con el que va a hacer su vestido de novia posee mucho magnetismo. Su composición es muy armónica, y la lectura que se saca de él resulta muy elocuente. La expresión taciturna de ella dando vueltas al urdidor colocando el hilo la presentan en un laberinto. Un giro continuo sin salida que la tiene permanentemente sumida en un estado de tristeza inconsolable.
Otro de los aciertos es la forma en que son colocadas las numerosas personas en el interior de forma que nunca se entorpecen y que tienen un aire pictórico, casi de tableaux vivants en algún momento. Pero donde demuestra más su capacidad narrativa es en ese corto episodio onírico de la hermana de Anna-Liisa levantándose con una sobreimpresión muy bella para encontrarse con su hermana mayor muerta en el agua y a la que corona con flores a modo de premonición. Además, la narración cuenta con saltos temporales mediante analepsis que cuentan el inicio de la relación de Mikko y Anna-Liisa, viéndola a ella como un ser inocente (escena del columpio y el cordero) y plegada a sus deseos sexuales en una naturaleza hermosa con la escena nocturna de la barca y el bosque donde se consuma la relación en elipsis.

Paseo en barca en los recuerdos de Mikko en su conquista de Anna-Liisa.

Escena de recuerdos de juegos en columpio en la conquista de Mikko a Anna-Liisa.

Composición grupal de la familia de Anna-Liisa en interior en su confesión. Tableau vivant.
Collage de la composición grupal variada en la escena de la presión para que consiese su delito Anna-Liisa.

Sobreimpresión en la escena onírica nocturna de la hermana de Anna-Liisa. Tintado azul.

Escena onírica de la hermana encontrando a Anna-Liisa fallecida en el río. la corona con flores que ha recogido, Tintado rosa.
La película genera mucha tensión en sus escenas y en los textos que podemos leer en los intertítulos, consiguiendo que experimentemos el nivel de presión emocional y social que paraliza a la protagonista hasta hacerla estallar. Nos hallamos ante uno de los mejores ejemplos del cine mudo finlandés no sólo por su capacidad narrativa o por la exposición de la etnografía y cultura de su tiempo, sino por la temática que late sobre la situación de la mujer ante una sociedad inmisericorde y nada punitiva con el hombre.
Anna-Liisa fue un modelo de prestigio para el cine finlandés, destinada a encumbrar la identidad de su cine. Su restauración y la posibilidad más de 100 años después de poder disfrutarla desde una cultura tan distanciada como la de mi país, España, es más que satisfactorio. Cuánto cine mudo por descubrir de países que tienen poca o nula distribución por aquí.

Imagen testigo del costumbrismo y utensilios de cocina de Finlandia de finales del s. XIX.

Interior del comedor de una casa finlandesa rural de finales del s. XIX.

Forma de extraer el agua en ambiente rural finlandés.

Primer plano de Husso, la madre de Mikko, triunfante e intrigante manipulando a su hijo.


Anna-Liisa, abatida por lo ocurrido, no encuentra consuelo y observa el lago.

Anna-Liisa y su madre en plena naturaleza.

Intento de suicidio de Anna-Liisa en el lago. El paisaje finlandés y su magnetismo.

Cartel de Anna-Liisa.

Noticia revista CINÉA. París. 1922, sobre las productoras finlandesas. «Como país cinematográfico, Finlandia debe ser desconocida en Francia. Sin embargo, hace tres años se fundó una primera compañía finlandesa para la producción de películas: «Suomi Filmi». El principal director es Teuvo Puro, quien también participa como actor. Sus películas parecen estar muy influenciadas por el cine sueco, y se podrían elegir modelos menos buenos. Una segunda compañía más reciente, «Finn-Film», acaba de realizar su primera película: På krigsstig (En pie de guerra), basada en un guión escrito directamente para el film por el conocido autor Teuvo Pakkala. El tema está tomado de la última guerra de independencia de Finlandia. El papel principal lo interpreta la bailarina Lisi Carén, quien tiene que pilotar una barca a través de torrentes. Evidentemente, las bailarinas del Norte son mujeres valientes».

Revista CINÉA. París (1922). Vemos que Anna-Liisa se exportó al extranjero. «La empresa más importante de Finlandia para la producción de películas se llama Suomi-Filmi. Ya ha llevado al cine algunas de las obras maestras de la literatura finlandesa, como la comedia El compromiso (Les Fiançailles), de Aleksis Kivi, la tragedia Anna-Liisa, de Minna Canth, etc. Esta última película ha tenido un gran éxito en Finlandia; se proyectó durante siete semanas consecutivas en Helsingfors (Helsinki), la capital de Finlandia, y ya se han vendido copias a Suecia, Estados Unidos y Francia».

Versión de Anna-Liisa de 1945. Orvo Saarikivi y TJ Särkkä.
Enlace a la película en Elonet (Instituto Audiovisual Nacional de Finlandia).
Enlace relacionado. Feminismo en el cine mudo.
estrellamillansanjuan.es

