MARCEL PEREZ (FABRE). El comediante de los mil nombres.
Otro español del cine mudo como Segundo de Chomón rescatado del olvido. Marcel Perez (Fabre).
Me propongo con el presente texto sumarme al reconocimiento de Marcel Perez en distintos proyectos de hace años que dieron su fruto rescatando la figura de este importante y silenciado comediante y director de cine. Preservar, recuperar, restaurar el legado cinematográfico son los mandamientos de una de las iniciativas más claves e imprescindibles de esos “insensatos” que se propusieron conseguir la perduración de la memoria del protocine, que pronto se convertiría en más que un vehículo de entretenimiento de barraca, consolidándose como “cine mudo”, la mejor y más rica etapa del séptimo arte. Muchas iniciativas llegaron demasiado tarde, encontrándose un panorama desolador. Otras, cuando lo hicieron, hallaron un océano inextricable en el que poner orden devendría una labor titánica. Pero merecía la pena. La situación es irreparable, se ha perdido más del 80 % del cine silente por muchas razones (fragilidad del celuloide, incendios, olvido de una etapa anticuada con la llegada del sonoro, almacenamiento negligente consciente o inconsciente, destrucción intencionada, estudios menores con escasas copias…), pero el que perdura debe estar bajo una política de conservación que garantice su eternidad tal como se hace con los cuadros en los museos.
En el presente estas iniciativas van engrosando la lista de aquellas películas que necesitaban un “lavado de cara”, restaurándolas para nuestro disfrute, dispuestas para una segunda oportunidad. Pero también cada vez es más común el descubrimiento de joyas desconocidas que permanecían en colecciones privadas o almacenadas en sitios inencontrables descubiertas por azar, conocidas tan sólo por aparecer en los libros. Es común echar en falta en éstos o enciclopedias de renombre, películas, intérpretes o directores/as que han “nacido” después. Por esa razón, resulta loable el trabajo de historiadores, organismos, filmotecas o iniciativas privadas que velan por resucitar obras maestras perdidas en un limbo esperando la gloria que reponga su visibilidad ante años de oscuridad. Rellenar los vacíos de los anaqueles de la historiografía me parece una de las labores más fundamentales para restaurar no sólo lo físico del soporte pasándolo a digital, sino la memoria de aquellos enterrados por el olvido más cruel. Aquel que volatilizó carreras más o menos largas, pero dignas de consideración.

Marcel Fabre. Foto sacada del Libro I Comici del Muto Italiano (Portale Cinema Muto Italiano).
Y en este sentido, el español Marcel Perez (Fabre), puede alzarse como uno de los símbolos del redescubrimiento necesario en la historia del cine. Existen muchos casos como él, personas que lo dieron todo en el cine mudo, luchando por abrirse hueco en un mundo novedoso en esa época que se antojaba como la solución a una precaria economía o la oportunidad de ascenso para carreras iniciadas en el vodevil o el circo, como es este caso. (Véase el de la actriz “sin nombre” que dio vida al personaje de Léontine para la Pathé, de la que no se tienen datos). Sin embargo, el caso de Marcel se revela como especial debido a una trayectoria muy peculiar y compleja, sumida en mucho misterio por la falta de información que marcó, sin duda, la posterior amnesia colectiva en torno a su figura. Reseñable en ese sentido es la aparición en la Enciclopedia of Early Cinema (editada por Richard Abel) de Marcel Fabre (en cinco libros de historia del cine que tengo en casa, ni aparece), pero no mencionan su etapa americana. Sólo se hace alusión a su nombre Tweddledum en EEUU, de lo que se desprende que no conocían en el año de edición (2002) de la enciclopedia la existencia de la extensa carrera en la comedia americana. Empresas necesarias como el libro de Steve Massa sobre él Marcel Perez. The International Mirth-Maker, la recuperación y recopilación de bastantes obras en la colección promovida y sacada en 2014 por la Library of Congress y el EYE Filmmuseum, acompañados por la música de Ben Model, hicieron resurgir de las cenizas a este gran actor y director, primera generación de los comediantes de la historia y eslabón perdido de la comedia transatlántica.
Injusticias conscientes o inconscientes que han soterrado la carrera de un creador caracterizado por su versatilidad, por su profusa obra en tres países, gran creatividad, adaptación a nuevos territorios, estudio de la industria y creación de personajes vivos, algo temerarios, que se desenvolvían en sus historias plagadas de innovaciones, más perfeccionadas con el tiempo, enmarcadas en la vanguardia europea o la comedia física americana, estando a una altura considerable en su construcción de gags, trucos y situaciones hilarantes. Tal es mi asombro al ver la última etapa de su carrera, que podría considerarlo un firme precursor del enorme Buster Keaton, al que le adelantó en algunas ideas que el genio de la comedia realizaría más tarde. En esa línea de su importancia hallo la existencia en la página del CSC-Cineteca Nazionale de un artículo de 1937 titulado «Un precursore de Charlot: Robinet».

Pseudónimos de Marcel en Europa. (Arriba, Pathéscope).

Pseudónimos de Marcel en EEUU en cada estudio. (The Moving Picture World, Motion Picture News).
Su nombre verdadero fue Marcel Fernández Pérez, aunque adoptaría otros pseudónimos durante toda su carrera, siendo denominado de distintas formas según los países (“Naiku” por ej. en Alemania, “Robinet” en Italia y España, “Tontalini” en Reino Unido o los numerosos de EEUU que citaré después). Nacido en Madrid en 1885, se mudaría pronto con su familia a París, donde se iniciaría como acróbata y payaso en el circo y comediante en vodeviles y teatro. Pronto, sus virtudes para la comedia le harían merecedor de entrar en el mundo del cine en 1900 de la mano de los estudios Éclipse, Éclair, o las todopoderosas Gaumont y Pathé, lidiando en la efervescente década de los diez en un contexto de gran éxito de la comedia con actores que ya se abrían paso, como el más conocido Max Linder (que alcanzaría la fama en EEUU también), André Deed (con carrera posterior en Italia) que dio vida a Boireau o Gribouille, Charles Prince, Bigorno, Caza, Patouillard, Jobard o las mujeres Caroline, Léontine, Zoé, Cunégonde o Rosalie. Sin embargo, de las muchas películas de un rollo que rodó en Francia no se conservan hasta ahora –puede que surjan noticias nuevas en años venideros– más que la muy célebre y vendida con multitud de copias The Short Sighted Cyclist (Les Mésaventures d’un cycliste myope, Georges Hatot, Éclipse, 1907), encontrándose sólo la versión británica y no la francesa donde es denominado como “The Great Tontalini” –muy parecido al “Tontolini” de Ferdinand Guillaume antes de ser “Polidor”–, sumado a una pequeña intervención en un corto que me encontré el año pasado, La police en l’an 2000 (1910) de la Gaumont, en la que es difícil reconocerle.
Encuentro en el libro Il comici del muto italiano (publicado en la página Portale Cinema Muto Italiano) las causas que le llevaron a Italia a desarrollar una importante parte de su trayectoria desde 1910 a 1915. En el espacio de título ROBINET, personaje que explotó en ese país donde se llamó Marcel Fabré, se detalla que Arturo Ambrosio se acercó a París para “reclutar” cómicos para la Società Anonima Ambrosio que compitieran con los más famosos de los estudios rivales de su país. Allí, tarde o temprano se haría eco de los trabajos de Marcel Fernández Pérez, al igual que hizo la Itala Films con André Deed. Marcel firmaría en marzo de 1910 llegando a Turín para comenzar una prolífica etapa de cientos de cortos como actor y director después debido a su talento, creando también el personaje de su compañera Robinette, interpretado por Nilde Baracchi, que se convertiría en su esposa acompañándole durante muchos años.

La police en l’an 2000 (Gaumont, 1910). Marcel Fernández Pérez en el medio como ladrón atrapado.

Robinet en el espacio que le dedican en el libro I Comici del Muto Italiano.

Mademoiselle Robinet. La signorina Robinet. Grabado en París por la Societè Anonima Ambrosio en su sucursal en Francia.
De esta forma su gran aportación a la comedia se convertiría en el complemento cómico de los dramas de la Societè Anonima Ambrosio, rivalizando con la enorme cantidad de comediantes que había en esos años como Cretinetti (André Deed), Polidor (Guillaume), Arnaldi, Krikri, Cocciutelli, Fricot y Gigetta (de la misma casa) o Lea, entre muchos otros. El personaje Robinet se caracteriza por su gesticulación, histrionismo, su sonrisa, golpeado con algo de mala suerte, enamoradizo y seductor. En el catálogo de Le Giornate de Cinema Muto de Pordenone 2023, Steve Massa le describe como “un hombre común anárquico que vive al contrario de las convenciones de la sociedad burguesa y que imprime su visión surrealista a la realidad”.
Aunque gran parte de su obra se encuentra perdida, se pueden encontrar ahora muchos trabajos, de entre los que destaco en su etapa italiana Robinet vuol fare il jockey (1910), donde exhibe sus cualidades coordinativas y su capacidad para soportar caídas entrenando para bajar de peso para subirse a caballo; L’abito bianco di Robinet (1911) en la que los gags van destinados a ensuciar un traje blanco que luce perfecto al salir de casa en situaciones hilarantes; Mademoiselle Robinet (La signorina Robinet, 1912), rodada en la sucursal en París de la Ambrosio, en la que destaca la idea de Robinet de vestirse de mujer (muy común en los comediantes, herencia de Leopoldo Fregoli) siendo perseguida a pesar de su androginia, en una escena hilarante, por muchos hombres por la calle que la desean por su belleza, como había hecho antes Cretinneti en 1901 en Troppo Bello anticipándose los dos a la gran Seven Chances (1925) de Keaton en ese acoso femenino a lo grande que ideó. Por último, entre estos cortos destacar Robinet aviatore (1911) que está a caballo entre la comedia física y las películas más novedosas con las que brillaría después, sobre todo con la invención de un artefacto volador con forma de pez que va sembrando el caos por los tejados de la ciudad.
Pero donde realmente realizó un ‘tour de force’ en su etapa italiana fue adentrándose en la vanguardia dirigiendo películas rebosantes de creatividad e imaginación como el largometraje Le Avventure Straordinarissime di Saturnino Farandola (1913) entroncada con Julio Verne y la magia de Méliès alumbrado por esa surrealista batalla de globos aerostáticos –se cree que codirigida con Luigi Maggi, que no está acreditado– y Amor pedestre (1914), un corto experimental en el que se utilizan como narración visual los pies de los protagonistas a modo de sinécdoque visual de los celos de un señor con su esposa.
Su última película en Italia sería Il Yacht Mistero (1915) –curiosamente no lo citan en el libro de cómicos anteriormente citado–, para posteriormente verse abocado a trasladarse a EEUU debido a la crisis iniciada en Europa tras el comienzo de la I GM, marcando el comienzo del declive de la industria cinematográfica italiana y europea.

Etapa en Ambrosio de Marcel Fabre. Izda., Robinet se livre aux sports d’hiver (Cine-Journal). Arriba, Robinet troppo amato da sua moglie. Abajo, Robinet è geloso.

Etapa en Ambrosio. Izda., Robinet a volé un faux billet de cent francs (Cine-Journal). Arriba, l’abito bianco di Robinet. Abajo, Robinet inamorato di una chanteuse.

Robinet aviatore. Marcel Fabre.

Película de vanguardia con aires de Julio Verne y Méliès. Basada en el libro de Albert Robida. (Cinema-Rome)
En el otro lado del océano los comienzos no fueron fáciles. Según podemos leer en el artículo de su biógrafo Steve Massa en la revista Slapstick!, no existe información sobre si Marcel Fabre se embarcó con la incertidumbre de la nada o ya contaba con ofertas allí. Sin embargo, las primeras noticias de las que se tiene constancia de su introducción en la industria datan de octubre de 1915, cuando realizó una película con Allen Curtis llamada A Day at Midland Beach bajo la Universal Joker y el nombre de “Tweddledum”. Pero esta unión con la marca de comedias de la todopoderosa Universal sería muy breve pasando unos meses más tarde a la Vim Comedies.
Y quizá la suerte no estuvo de su lado por ese hecho. Si hay algo que caracterizó esta también fértil etapa estadounidense fue el continuo peregrinaje del director de unas pequeñas compañías a otras, mutando constantemente de nombre por los derechos de cada una, elemento más que probable para la complicada identificación y rastreo de los historiadores. El no contar con estudios fuertes que iban quebrando obligó a una inestabilidad perpetua en su carrera, a pesar de que pronto ascendió a la dirección, como guionista y creador de gags, con toma de decisiones en películas que gozaban de popularidad entre el público.
Su carrera americana se extendería desde 1915 a 1927 pasando después por la compañía Vim Comedies, junto a un jovencito Oliver Hardy, donde adoptaría el nombre “Bungles”, en la que se notó su gran estudio de la comedia americana adquiriendo un aspecto peludo con cejas pobladas y perilla influenciado por el físico de los comediantes de la Keystone, los más afamados estudios de comedia fundados por Mack Sennet. Sennet, a su vez, representaría el enlace entre la comedia tradicional europea y la americana, en especial con la observación de las peripecias e ineptitud de la policía francesa que se convertiría en uno de sus sellos. Las deficiencias con el idioma inglés de Marcel, a pesar de contar con un intérprete, le causaron problemas con el estudio permaneciendo tan sólo dos meses para rodar cuatro cortos.

Portada de la revista Slapstick (Internet Archive) con Tweedy (Marcel Perez) y artículo de Steve Massa.

Corta etapa de Marcel en la Universal Joker. (The Moving Picture Weekly). Referencia de su primera película en EEUU, A Day in Midland Beach. (The Moving Picture World).

Anuncio de llegada de Marcel Fernandez Perez (aún con los dos apellidos originales, sin tildes) a Vim Comedies. Como Bungles. (The Moving Picture World).

Anuncio de llegada de Bungles (aún llamado Marcel Fernández Pérez en EEUU) a Vim Comedies en Jacksonville Studios. Escriben que rechazó muchas ofertas lo cual denota su popularidad allí, además de destacar su posición importante en la comedia italiana. (Motion Picture News)
En cuanto a ese tema de la barrera comunicativa, destacar que existe un documento importantísimo en The Chicago Post de noviembre de 1916 con declaraciones suyas que aparece en la revista Slasptick! Marcel habla en una entrevista con la crítica de cine Oma Moody Lawrence, siendo una fuerte de información de primera mano que arroja luz sobre sus sentimientos y proyectos de futuro. La crítica menciona que ha hecho maravillas con sus estudios de inglés y que no encuentra dificultades para hacerse expresar. Sin embargo, Marcel Fernández Pérez se queja de que odia las tomas nuevas cuando no sale algo que él no ha podido verbalizar como quería y que, a pesar de tener una buena compañía y un buen intérprete, éste no traduce completamente su idea y que es horrible volver a rodar una y otra vez. Expresa que en Ambrosio no tenía esos problemas y que no le gusta “volver a estar feliz de nuevo” para las siguientes tomas. No quiero dejar pasar un dato que me ha encantado descubrir y es que en las pequeñas referencias que se encuentran de su biografía, todas señalan su desvinculación con España, pero no fue así. A pesar de que se marchó pronto a Francia, siguió relacionado con nuestro país en su estancia en Francia e Italia, comentando que “le encantaba España, aunque no la conocía muy bien del todo”.
Continuando con su odisea de estudios, después de la Vim recalaría en la Eagle Film Company, etapa en la que retomaría su antiguo personaje «Tweedledum» desprendiéndose de su anterior aspecto peludo acercándose a su clásico Robinet italiano, destacando en esos años la excelente A Busy Night (1916), donde se mete en la piel de diez personajes, con el dato curioso de que se avisa al inicio del corto, además de la inclusión de su presentación al modo que se acostumbraba en el cine mudo para que el público fuera consciente de la autoría del mismo. Una escena con su foto (portada de esta publicación) y sus diferentes personajes posados en su brazo izquierdo y en el derecho él con su cámara le convierte en el absoluto protagonista. Y el resultado es una comedia de enredos en las que apenas se aprecian las “costuras” de los cortes cuando simultanea dos personajes. Importante también reflejar que seguiría su mujer, Nilde Baracchi, como su fiel complemento llamándose «Tweedledee» y la curiosidad del adelanto en el desafío de adoptar tantos personajes a la más perfeccionada The Play House (1921) de Keaton.
Aún le quedaban muchos cambios en la vida profesional de Marcel Fernández Pérez. En 1918 firma con la Jester Comedies, donde, por enésima vez, mutaría de personaje para ser «Tweede-Dan». Nilde, que sería ahora Nilde Babette, también fue contratada por los estudios. Su director, William Steiner, anunciaría la noticia en los periódicos a bombo y platillo argumentando que por fin había encontrando un comediante inusual, muy original debido a su toque dramático, algo menos común en ese tipo de trabajos. Es en esta compañía donde adquiere a partir de ahorael nombre de Marcel Perez (sin tilde) en EEUU, tal como se puede ver el Studio Directory of Motion Picture News 1916, donde describen que mide 1.52 y pesa 56 kg (un físico muy parecido a Buster Keaton).

Ficha de Marcel Fernandez Perez y Nilde Baracchi. Studio Directory of Motion Picture News 1916.

Tweede-Dan en la Jester Comedy Company. 1918 (Motion Picture).

Nilde Baracchi como Robinette en su etapa italiana (Libro I Comici dil Muto Italiano). Noticia del contrato de Baracchi en la Jester Comedies.(The Moving Picture World).
Fue en estos dos años cuando rodó las “Super Comedias” Oh! What a Day! (1918), Camouflage (1918), donde anticipa el cambio de ropa dando vueltas a lo Superman o You’re Next (1919), ésta última mi preferida de él en la que exhibe sus cualidades y gran cinefilia en una historia con aires de Charlot en la imitación de sus andares y keatonianos en sus gags de escalada y caídas varias (no tan temerarias) aderezado por un delicioso pulso cinéfilo en el que se desvelan de forma cómica los entresijos de los pequeños estudios americanos. Aquellos en que se simultaneaban muchos rodajes a la vez sólo separados por delgadas paredes de decorados en que los ruidos de unos molestaban a los otros provocando una convivencia dura y realizada con muchas prisas, tal como describe Kevin Brownlow en su libro The Parade’s Gone By. La considero un verdadero homenaje a su oficio, donde fusiona vida y cine, confundiendo el rodaje con la realidad en escenas muy simpáticas. La película está protagonizada ya por Dorothy Earle, que se casaría también con él teniendo un hijo, Marcel Perez Jr, después del regreso a Italia de Nilde Baracchi en 1919, la cual desaparecería tristemente de las pantallas, según leo en el mencionado catálogo del Festival de Pordenone.
En 1921, en esa odisea casi de viacrucis por la industria cinematográfica de EEUU y muchas películas con la Jester, su nueva parada sería en la Reelcraft Films en 1921, donde se propone el refinamiento del personaje, al que ahora apodan «Tweedy». Destaco de esta etapa una muy graciosa, Sweet Daddy (1921), en la que el personaje sufre el maltrato de su mujer, una dura feminista que lo tiene encadenado en la cocina fregando platos y lavando la ropa mientras ella está sentada fumando un puro vestida de hombre arrojándolo por la ventana.
Posteriormente llegaría a la Sanford Productions en 1922, donde aterrizó en uno de los géneros más exitosos de EEUU, el western, haciendo películas en serie, sufriendo uno de los acontecimientos más tristes de su vida. En el rodaje de uno de ellos cayó sobre un rastrillo boca arriba y éste le perforó el hueso teniendo que ser amputada su pierna (existe un extracto de una película en la que sale con una muleta), provocando este lamentable accidente su desaparición durante dos años entrando en una fase de crisis personal y profesional. (Datos que se conocen por las memorias de Robert Florey, según comenta Steve Massa en su artículo).


Marcel dando vueltas para cambiar de traje en Camouflage.

Trabajos ingratos de rodaje en You’re Next. Homenaje delicioso y muy poco conocido al cine mudo. Trazos en el fotograma para reflejar un calambrazo en pleno rodaje.

Primer plano de Dorothy Earle de la «agresión» en un rodaje. Marcel la lía causando todo tipo de destrozos en varios rodajes simultáneos.

Sweet Daddy. Tweedy maltratado por su mujer. Véanse los trazos en el fotograma para el puñetazo.

Etapa de Marcel Perez en los westerns de la Sanford Productions.
No todo estaba perdido, pues continuaría trabajando para la Joe Rock Production en 1925, dirigiendo sus películas entre las que señalo She’s a Prince, donde vemos a una de esas chicas “Nasty” que quiere introducirse en una sociedad secreta femenina, ocurriéndole un montón de aventuras, equívocos, ser disfrazada de hombre, para terminar confundida con un príncipe europeo que viaja de incógnito por EEUU.
Parece que terminó su carrera haciendo algún guion para la Universal y dirigiendo una película para ellos, His in-Laws finalizada en octubre de 1927, pero estrenada en diciembre de 1928 de forma póstuma para Marcel. Lo triste es que se desconoce exactamente la fecha de su fallecimiento, que ronda entre finales de 1927 y principios de 1928. Volviendo a las memorias de Florey, éste se dolía de su inesperado encuentro con Marcel Perez en un hospital cuando visitaba a una amiga. Le encontró cercano a la muerte tras padecer cáncer y permanecer seis meses ingresado. Aun estando tan terminal tuvo fuerzas para hablar de cine francés y de comediantes de su época como Linder, Deed, Prince y otros amigos de la Pathé. “Murió solo y olvidado”, sentencia Florey.
Estado que se dilataría muchas décadas al que nada ayudó la pérdida de gran parte de su obra, el desconocimiento por los historiadores de que Marcel Fabre continuó como Marcel Fernandez Perez o Marcel Perez en EEUU y el constante cambio de pseudónimo y personaje que en realidad eran él mismo. Toda una serie de circunstancias que sumieron en el olvido bajo una gruesa capa de polvo a un gran cómico, director, guionista y creador de gags acreedores de un talento narrativo excelente para las ‘slapsticks’.
Un innovador de la vanguardia europea, puente entre Europa y EEUU, al que se le aprecia mucha afinidad con grandes maestros como Keaton, pero que, tal como rozó la fama, la perdió poco a poco en cada nueva etapa. En cada nuevo apodo. En cada nueva identidad.

Múltiples personajes de Marcel Perez en A Busy Night.

Distintas escenas de A Busy Night. Cortes imperceptibles. Final apoteósico en una grúa de puerto.

Marcel Perez al final de Camouflage y su risa histriónica.
(Mi agradecimiento a Juan Francisco del Valle, historiador del CSC-Cineteca Nazionale por su aportación de páginas especializadas italianas).
Estrella Millan Sanjuán.
estrellamillansanjuan.es

