BIOGRAFÍA DE JORGE LUIS BORGES (2026) de Mariano Llinás. El Pampero Cine
Esto no es una hagiografía. Biografía de Jorge Luis Borges
Quien esté familiarizado con la obra de El Pampero Cine –y en particular con la de Mariano Llinás, uno de los integrantes de este grupo independiente argentino que opera al margen de ayudas institucionales– intuye que este último trabajo, a pesar de su título, no va a discurrir por lo convencional. Otras “biografías” anteriores como Clorindo Testa o Retrato de Mondongo, segunda parte del tríptico (ambas de Llinás), nos han acostumbrado a miradas planteadas en total libertad que dinamitan cualquier atisbo previsible o congraciado con un canon. Y lo hacen porque el sujeto a retratar lo mismo ni aparece un buen rato en el metraje, que quien se retrata es el mismo director. Puede ocurrir asimismo que surja la duda de si el proyecto llegará a buen puerto por la escasa convicción o más bien porque se ha hecho añicos la relación del retratador con los retratados.
En Biografía de Jorge Luis Borges, estrenada en España en la sección «Tiempo de Historia» de la 71 edición de la SEMINCI, se encuentran multitud de elementos “disonantes”. El primero, la magnitud de su metraje. Trescientos treinta minutos que pueden tumbarte, aunque insignificantes ante los mastodónticos de La flor, su proyecto hasta la fecha más dilatado y más celebrado. El segundo, la sinceridad del director admitiendo que estamos ante “un intento de biografía” y que se trata de un proyecto de encargo, como si intentara esquivar responsabilidades de su resultado.
También otras biografías o retratos como los anteriormente citados lo fueron y terminaron fundidos de pleno en su cine de autor hasta no poder arrancárselos. Ahora nos encontramos ante algo muy alejado de una hagiografía. Mariano Llinás no oculta su pasión por Jorge Luis Borges desde los párrafos escritos del inicio, como en su vehemente voz en off, aunque también se introduce en las sombras del poeta. No elude esa parte más vergonzante, ridícula y áspera que toda persona posee y que le hace más interesante aún. ¿Quién tiene una vida perfecta?

En esta obra segmentada en tres partes ocurre lo mismo que en pasados trabajos cinematográficos. La fuerza incontenible del director arrastra a su equipo hacia su cine desbocado en capacidad narrativa, como a sumergirse de lleno en un viaje y aventura físicos ante la petición de una Fundación de Nueva York (propietaria de una colección de objetos de Borges) de acometer una biografía sobre el poeta argentino, una de las voces más relevantes del s. XX. La obra de Llinás es muy borgiana y no podría existir otra persona mejor, acompañado de su equipo habitual, para levantar una idea laberíntica. Un delirio narrativo incombustible, bastión del caos y el orden a la vez.
Nos hallamos pues, ante un artefacto híbrido de imposible catalogación e inexpugnable acceso por momentos a una mente anárquica e incontrolablemente creativa. El cineasta nos habla, o más bien casi regaña, para que quede muy claro: “¡No es una biografía, es un intento de aproximarse a Borges a través de los objetos que están en una colección!”. Queda desterrado, pues, un ‘biopic’ solemne, y se da alas a un trabajo que se mira también a sí mismo describiendo su proceso de rodaje, de construcción, relatando dudas surgidas o nuevos hallazgos en ese metacine tan delicioso y característico del director. Llinás se presenta enredado en sus laberintos, sumido en la incertidumbre, corrigiendo errores ortográficos en sus hojas y ordenador para fundirse de alguna forma en esos manuscritos del poeta que pueden tocar; repletos de tachaduras, esquemas, anotaciones y genialidades de la mismísima mano del idolatrado Jorge Luis Borges.
El andamiaje de Biografía de Jorge Luis Borges resulta de su diversidad de géneros que van mutando constantemente. Desde la épica, el suspense, lo detectivesco, a la ‘road movie’ y lo fantástico. Sin duda, la habitual y misteriosa música de Gabriel Chwojnik marca el tempo y dicta la emoción concreta en cada escena. El Pampero Cine ha generado muchas veces historias basadas en enigmas, en investigaciones que se abren y no sólo van hacia delante, sino a todas partes. De carácter mutable como la magnífica Trenque Lauquen , de Laura Citarella. Y si tiene alguna similitud más cercana en ese proceso de búsqueda de espacios físicos es en el documental en torno a Ignacio Corsini, Popular tradición de esta tierra, en la que los creadores se montan en un coche para pisar la geografía del cantante y su fusión o encarnación criollas.
Aquí, en la inabarcable obra que nos ocupa, se cartografía cada rincón físico, emocional, familiar, íntimo y hasta embarazoso del genio. La implicación es total, se percibe extenuante y satisfactoria a la vez. No puede quedar casi ningún espacio tampoco literario por sondear. Llinás nos arroja de forma intensa a la mesa la propia y vasta bibliografía, demostrando haber dedicado una vida entera a Borges. Subraya, manosea cada hallazgo real o fantástico en sus párrafos, sus señuelos, anotaciones en distintas ediciones, mientras exploran con mimo sus archivos en la fundación para desenmarañar quién dibujó el famoso tigre o por qué inició una especie de guion.


El drama y el humor (siempre en su cine) entrelazados entre la ficción y lo documental consiguen oxigenar una obra que podía fracasar en el tedio, y no lo hace. El pulso narrativo se mantiene intacto y sobrevive a esa hipertrofia narrativa que sucumbe a la digresión, el esparcimiento al gusto del director por vericuetos casi espontáneos e imprevisibles, tan lejanos paradójicamente a esa concisión y exactitud casi matemática de la que hacía alarde el homenajeado.
El eje conductor de Biografía de Jorge Luis Borges no son sólo esos objetos de la colección de la gran ciudad, sino la ampliación con la visita a muchos sitios donde Borges vivió o estuvo invitado, relacionados vital o emocionalmente con él, desarrollando un mapa borgiano intercalado con sus manuscritos, textos, libros, dibujos, poemas y las relaciones interpersonales claves en su biografía.
Mariano Llinás, sabedor de su potencial, cada vez más tiene más presencia en su cine. Omnipresente y omnisciente. Aquí no sólo le vemos continuamente en sus pesquisas, controlando la cámara o en sus viajes, sino que le escuchamos con su voz en off impulsiva dotada de una verborrea incontenida y necesaria a la vez. Nos guía, nos desorienta con sus tesis y enigmas y nos interpela tanto, que nos deja casi sin aliento. La modulación permanente de sus palabras, la repetición, la aliteración de las grabaciones de Borges conforman una constante en esta película, alineándose con la idea repetitiva de la obra borgiana. Lo infinito, el “eterno retorno” en la cadencia y tono lánguido tan característico de su voz en discos, nos resuena como un mantra.
El tono detectivesco de Biografía de Jorge Luis Borges se encuentra protagonizado por otro investigador que deviene un puntal fundamental. Se trata de Ernesto Montequín, especialista en Borges con el que Llinás establece una relación de Sherlock Holmes y Watson con sus tira y afloja y su duelo en sabiduría. Uno explora el universo borgiano hallado en sus manuscritos a modo de autopsia pulcra demorada y añorada largo tiempo. Tocar lo que ha pensado e investigado toda su vida le tiene entre paralizado (aunque Llinás le diga “engolado”) por la emoción y un respeto reverencial.
El otro observa, escucha y piensa el momento de forma más caótica haciendo reverberar lo fantasioso y la hipótesis en aquello que su lupa de investigador puede leer entre líneas. “Borges nos habla desde el pasado y es él quien construye su biografía”. ¿Qué biografía es la verdadera? Aquella que exponemos, la voluntaria o la que se filtra por documentos íntimos que muestran nuestras miserias, debilidades, tristezas y fracasos. Imposible describir a alguien, siempre habrá una disputa entre quién se quiere ser o quién realmente somos.

Agustín Mendilaharzu (cámara), Ernesto Montequín y Mariano Llinás observando la colección de objetos de Borges.
Así transcurren cinco horas y media pasando por Ginebra, Buenos Aires, Adrogué, Nueva York, Texas, la muralla China, Reikiavik, Cambridge, Montevideo junto a citas de personajes importantes que se relacionaron con el poeta. Su gran amigo y colaborador Bioy Casares, Macedonio Fernández, di Giovanni (traductor y escritor de una biografía bochornosa según podemos ver, desvelando sus miserias). Numerosas mujeres como su madre (que acabó trasladando el pensamiento al papel tras la ceguera de su hijo), Elsa Astete de la que se divorció o María Kodama, su segunda esposa, con la que acabó felizmente sus días de nuevo en Ginebra.
Hacia el final de Biografía de Jorge Luis Borges se dedica un episodio a partes más sombrías del pensamiento político del escritor. Una teatralización con Laura Paredes haciendo de él en una entrevista pasa del humor a la indignación. Y al silencio. Encontramos un espacio de reflexión propia ante el mutismo de Llinás reprochando una actuación de Borges con Pinochet. Está realmente dolido y calla.
El director se ramifica constantemente abarcando cualquier información que complemente su trabajo, dirigiéndose al coleccionista Helft, al director Hugo Santiago con el que colaboró el poeta en Invasión, a una pequeña biografía escrita por Ernesto Montequín sobre el director Edgardo Cozarinsky, fallecido durante el rodaje, queriendo abarcar tanto que no puede caber en este metraje, pareciendo escaso. Hasta llega a fantasear con su apellido y su relación con Borges. Además, su incontinencia por hacer retratos le lleva a dirigir una mirada más íntima hacia el historiador y escritor Montequín, conmocionado por la pérdida de Cozarinsky, con el que tenía una estrecha relación. Le graba en la soledad de un barco, taciturno, devolviendo generosamente la atención a su compañero de viaje; meticuloso, respetuoso, educado y dotado con un fino sentido del humor, haciéndose preguntas sobre su vida.
La película finaliza más pausada, aportando la sensación de fin de trayecto y aderezada por un tono crepuscular que reconforta siguiendo a este protagonista omnipresente también, pero de forma discreta y enigmática. Se tiene la sensación de un frenazo lento que ha seguido a una gozosa avalancha de información, tras un rato fabuloso ante un retrato y forma de retratar singulares. De autor.
Biografía de Jorge Luis Borges resulta una experiencia, sin duda, estimulante y altamente adictiva.

Cartel. De las últimas fotos de Jorge Luis Borges.

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