Desesperación de Mary tras la violación. Sombra de la cruz sobre ella. Mädchen am Kreuz. Louise Kolm-Fleck. estrellamillansanjuan.es

MÄDCHEN AM KREUZ (1929) de Luise y Jacob Fleck

Crónica de una violación. Mädchen am Kreuz (Mujer crucificada. Crucified Girl)

Mädchen am Kreuz (en español Mujer crucificada) ha formado parte de la programación de las recientes XXIII Jornadas de Cine Mudo de Uncastillo “Ino Alcubierre”, de las que se hace eco en su crónica el blog El testamento del Doctor Caligari, de Guillermo Triguero, especializado en la etapa silente. Leer su entrada me ha permitido hallar la sorpresa de la existencia de la directora austríaca Louise Kolm-Fleck (también conocida como Luise Vetée o Luise Fleck), que codirigió junto a su segundo marido, Jacob Fleck, recordándome mucho al matrimonio estadounidense Lois Weber y Philips Smalley, los cuales trabajaron años juntos hasta que ella voló en la dirección en solitario.

¿Cuántas directoras que desarrollaron una larga y sólida carrera permanecen soterradas bajo una gruesa capa de polvo? Cuanto más indago en el cine femenino de la época muda o de determinados países de otras décadas, más me voy asombrando por la amnesia selectiva que sufre la historiografía fílmica. Aun repitiéndome como en todas las publicaciones que realizo sobre mujeres olvidadas, insisto en el agradecimiento por iniciativas que resucitan la obra (muchas veces muy mal conservada o desaparecida casi en su totalidad) extraviada, ya sea por dejadez o inconscientemente, de mujeres que gozaron de relevancia en su tiempo. Sin embargo, se hace inevitable y urgente reflejar la sospecha de que son muchos los casos en ese sentido. Podríamos destacar a Alice Guy, Germaine Dulac, la nombrada Lois Weber, Frances Marion, Paulette McDonald, Elvira Notari, Tazuko Sakane, Ida May Park, Nutsa Gogoberidze, Olga Preobrazhenskaya o Francesca Bertini, entre otras… Y hablo sólo de la etapa muda. Demasiados casos, demasiada omisión, demasiado vacío en los anaqueles de la historia. La conservación de la obra fílmica y la presencia en libros o estudios fue, sin duda, arbitraria. Y eso ha condicionado muchísimo que haya realizadores orillados respecto a otros. No dudo en la relevancia de los directores que conservan íntegra su obra, pero existen muchos casos en que la falta de apoyo o pérdida de la misma ha borrado su huella injustamente complicando una valoración como merece una carrera mutilada sin perspectiva global. Y no sólo de mujeres. Sigamos haciendo ruido y alumbrando a estas realizadoras que lucharon en su tiempo por hacerse un hueco en oficios preeminentemente masculinos en la industria cinematográfica, escribiendo, produciendo y dirigiendo.

Louise Kolm-Fleck de joven. estrellamillansanjuan.es

Louise Kolm-Fleck (1873-1950) coqueteó con el cine ya desde pequeña por su trabajo como taquillera de la empresa paterna, un ‘Stadtpanoptikum’ que reunía el espectáculo de visita a figuras de cera junto a un cinematógrafo, que seguro le despertaría a través de su magia un interés por crear sus propias historias. Empezaría rodando por Viena en 1906 al estilo de los Lumière escenas cotidianas o temáticas junto a su compañero Jacob Fleck. Pero no sería hasta 1910 cuando crearía su propia productora con su primer marido, Anton Kolm, el camarógrafo Jacob Fleck (que se casaría con ella al morir Anton) y su hermano Claudius Vetée, convirtiéndose en una verdadera pionera, la principal creativa de esa empresa y la segunda mujer directora de la historia después de Alice Guy, según escribe la periodista austríaca Susanne Gottlieb. Y no sólo fue pionera en montar su propia productora, sino por abordar temáticas sociales y morales controvertidas de forma crítica y bajo una perspectiva femenina como el aborto, la impotencia, el suicidio, el feminismo, la violación, mujeres que se oponen a su destino, en una sociedad sometida a convenciones inamovibles.

Tras su nuevo matrimonio con Fleck se trasladarían a Berlín en 1923 donde trabajarían con otra pionera, la productora Liddy Hegewald y la importante UFA, teniendo un gran ritmo de rodaje de hasta nueve películas por año, la mayoría desaparecidas. Como comenta Susanne Gottlieb:“de las 150 películas que produjo, dirigió y editó, la mayoría se ha perdido” lamentablemente. Pero la pareja se topó con un gran obstáculo para su trayectoria. Cuando Hitler llegó al poder en 1933 volvieron a Viena al ser su marido judío, siendo internado en un campo de concentración en 1938 con la anexión de Austria a la Alemania nazi. A los dos años conseguiría salir por los contactos de Louise, teniendo que exiliarse los dos a Shanghái donde trabajaron codirigiendo con Fei Mu en 1941 en lo que sería la última película de su carrera. Regresaron a Viena en 1947 finalizada la II Guerra Mundial, pero ya nunca pudieron retomar su oficio falleciendo la directora en 1950 a la que siguió su marido Jakob tres años después. Aunque tenga pendiente una justa consideración en su país y a nivel mundial, queda patente la constancia de una enorme obra con su sello –aunque se haya perdido una gran parte– y su compromiso hace más de cien años por contenidos sociales que aun hoy siguen vigentes y que reafirman su carácter visionario, adelantado a su tiempo.

Noticia de la película en Der Kinematograph. Mädchen am Kreuz. Louise Kolm-Fleck. estrellamillansanjuan.es

Noticia de la película en Der Kinematograph. 1929

Tras esta introducción sobre la directora y su marido, me detengo en la película Mädchen am Kreuz, que reúne elementos estilísticos y técnicos muy interesantes junto a la denuncia de una temática como la violación que está muy presente desde el cine mudo. Un tema incluido en el estudio que desarrollé hace tiempo sobre la Violencia contra la mujer en cine.

Está protagonizada por Evelyn Holt, actriz que trabajaría en numerosas ocasiones con los Fleck desarrollando su talento unido a una presencia que no se pueden pasar por alto. La actriz es la piedra angular de la película, por su actuación, por tener un primer plano muy llamativo y por centrar el tema de las consecuencias de una violación en su personaje, que va deteriorándose desde la jovialidad propia de la juventud a un proceso autodestructivo a raíz del trágico incidente. La primera escena tras los créditos iniciales describe visualmente por sí sola sin necesidad de intertítulos. La directora sabe manejar muy bien el lenguaje narrativo visual, describiendo las características de la segunda mujer de un apocado y maduro vendedor de libros. El recorrido de la cámara por el desorden de la habitación con ropa tirada por el suelo, estando dormida cuando ya está el desayuno en la cocina, rechazando los mimos de su marido y una lata de bombones bajo las sábanas, hablan de una mujer poco convencional reforzando el contraste con Mary, la virginal hijastra. Una chica joven hacendosa que muestra cariño hacia su padre y que está feliz con su novio rico, inmersos en sus actividades estivales por el mar.

Erna Hesse, segunda esposa de Bruno Hesse. Bombones en cama. Desorden. Mädchen am Kreuz. Louise Kolm-Fleck. estrellamillansanjuan.es

Erna Hesse, segunda esposa de Bruno Hesse, padre de Mary.

Los directores marcan mucho los rasgos que diferencian a las dos mujeres que conviven en casa, resultando algo maniqueo cien años después, pero que en esa época era inevitable reflejar así por la moral imperante y para que prevaleciera la injusticia cometida sobre la joven. Desde el inicio el asunto está focalizado en el deseo y acoso que sufre la chica por un hombre con aspecto enfermizo que exterioriza que “será suya” a un amigo. La vemos despedirse de su novio que va en coche junto al tranvía donde se sube ella (una escena urbana, por cierto, estupenda, siguiéndolos desde un vehículo delantero) con el acosador observando desde atrás del tranvía después de perseguirla por la ciudad.

Un tono inicial de la película blanco y alegre, marcado por escenas de diversión en barco de los estudiantes, sus bailes y fiestas, hace inesperado lo que se le avecina a Mary. La película se enriquece por escenas rodadas de forma dinámica con un travelling por la ciudad que sigue al padre marchándose contento al trabajo, así como otras en el mar donde los bañistas saludan a cámara con naturalidad. Pero el chico oscuro, que trabaja como jardinero en el edificio, empieza a “jugar” con Mary arrebatándole la manguera mientras ella riega el jardín hasta lograr que se adentre en el cobertizo. A partir de aquí el tono se torna sombrío intercalando el seguimiento más agitado por las calles del padre con la cámara en retroceso (un travelling muy largo, fresco y excelente) mientras le lleva un maletín olvidado de manicura a su esposa.

Escenas documentales en playa y ciudad. Mädchen am Kreuz. Louise Kolm-Fleck. estrellamillansanjuan.es

Escenas documentales en playa y ciudad.

Karl Meßner, el jardinero violador de Mary. Mädchen am Kreuz. Louise Kolm-Fleck. estrellamillansanjuan.es

Karl Meßner, el jardinero que acosa y viola a Mary.

Imagen de las piernas de Mary deseada por su violador en el jardín. Mädchen am Kreuz. Louise Kolm-Fleck. estrellamillansanjuan.es

La soledad de la hija la deja vulnerable ante el acosador que la acecha y termina violándola. Una escena larga, de una severidad y explicitud más acusada que otras de su época. Normalmente, en esos años esas agresiones eran cortadas y contadas con elipsis en las que se veía el vil acercamiento del atacante y la expresión de la mujer angustiada para luego verse el triste final (salvo el intento de violación en La fille de l´eau de Renoir, que el forcejeo está narrado algo más). En ésta el forcejeo está contado con más detenimiento, los planos detalle de las miradas, con la persecución dentro del espacio angosto y la lucha por desprenderse del agresor. Después la elipsis está contada con la fuerte mano masculina que anula la posibilidad de defensa femenina mediante una sinécdoque visual de las manos sobre la cerradura y los pies de ella en la cama. El final se cuenta de forma cruenta con ella desesperada ante él, satisfecho e impune, mientras come un bocadillo.

Plano detalle de ojos en la violación en el cobertizo. Mädchen am Kreuz. Louise Kolm-Fleck. estrellamillansanjuan.es

Forcejeo en la violación de Mary en el cobertizo. Mädchen am Kreuz. Louise Kolm-Fleck. estrellamillansanjuan.es

Manos en la violación de Mary. Sinécdoque visual. Mädchen am Kreuz. Louise Kolm-Fleck. estrellamillansanjuan.es

Pero donde está el virtuosismo de lo mal que se siente Mary y su sentido de la culpabilidad (algo sucio y común en la época) es en cómo sale del cobertizo de forma fragmentada. Primero lo hará una temerosa mano para después asomar media cara que expresan el estado roto y dividido como persona y mujer. La vergüenza de ser vista por alguien al salir la desesperan hasta que llega a casa. Un plano con la cámara alejada en el salón la presenta empequeñecida, maltrecha, antes de entrar a su habitación. Ahí, tirada en la puerta, su expresión corporal verbaliza su estado. La cabeza escondida, el cuerpo inerme mientras una sombra del marco de una ventana –inclinado para dar más impresión de abatimiento– va tornándose poco a poco más oscura como una cruz que la encuadra y la señala para siempre mediante una metáfora visual intensa.

Mary, inmóvil y presa de la vergüenza, es incapaz de reaccionar, digiriendo ella sola lo ocurrido y sin visos de denuncia. Sentimiento común en esos años –y aún hoy no superado– por considerarse un estigma y la creencia de que su actitud provoca esa reacción en el hombre. Lo que sigue es también bastante reseñable en el aspecto formal. El padre, que a su vez ha descubierto el engaño de su esposa con un señor adinerado, vuelve a casa también empequeñecido tras sentarse en un banco y subiendo apesadumbrado las escaleras lentamente en las que su enorme sombra se apodera de él. Asistimos a una familia derrumbada por distintas razones que acentúa la sensación de vulnerabilidad de Mary.

Manos y media cara después de la violación de Mary. Mädchen am Kreuz. Louise Kolm-Fleck. estrellamillansanjuan.es

Mary empequeñecida en el salón después de la violación. Mädchen am Kreuz. Louise Kolm-Fleck. estrellamillansanjuan.es

Secuencia de la aparición de la sombra de la cruz sobre Mary tras la violación. Mädchen am Kreuz. Louise Kolm-Fleck. estrellamillansanjuan.es

Secuencia de la aparición de la sombra de la cruz sobre Mary tras la violación.

Sombra de la cruz sobre Mary tras la violación. Sentimiento de culpa y desesperación. Mädchen am Kreuz. Louise Kolm-Fleck. estrellamillansanjuan.es

La historia va volviéndose más oscura con la pretensión del violador de lograr su “trofeo” para más inri y forzarla a casarse con él bajo amenaza de contarlo todo. La presión puede con la chica que terminará por tomar una drástica decisión, no sin antes actuar por sí misma bajo un desamparo estructural, familiar y de su pareja. La película va acumulando infortunios uno tras otro efectuando con esta tragedia una crítica hacia una sociedad nada preparada o dispuesta para atajar o penalizar la agresión sexual a la mujer, considerada como una losa, anulando la capacidad de denuncia por una posible incredulidad y optando por el silencio y la impunidad para los agresores.

Extraigamos otra directora más de esa historia del cine que se ha mantenido silenciada de forma paralela a la visible. Integremos los numerosos nombres que van surgiendo en los últimos años para recomponer la genealogía del cine. Que se nos grabe su nombre hasta que nos parezca familiar: Louise Kolm-Fleck (también conocida como Luise Vetée o Luise Fleck).

Sombra en la pared de Bruno tras la noticia del adulterio de su mujer. Mädchen am Kreuz. Louise Kolm-Fleck. estrellamillansanjuan.es

Sombra en la pared de Bruno tras la noticia del adulterio de su mujer.

Bruno empequeñecido tras el conocimiento del adulterio de Erna, su mujer. Mädchen am Kreuz. Louise Kolm-Fleck. estrellamillansanjuan.es

Final de la película después de arrojarse al río Mary. Con su novio Erwin arrepentido. Mädchen am Kreuz. Louise Kolm-Fleck. estrellamillansanjuan.es

Mary con su novio Erwin, arrepentido.

 

Enlace relacionado. Primeras películas con temática feminista

Estrella Millán Sanjuán.

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